LA LINTERNA

No sabía la maestra cómo responder a sus alumnos adolescentes, que estaban despertando a la capacidad de crítica, y asaetaban a la seño con sus preguntas sobre por qué es mejor creer que no creer, y qué nos aporta la fe.

Buscando entre sus lecturas preferidas, encontró este texto: “Tener fe es como llevar una linterna en una excursión nocturna. El paisaje no cambia al ser iluminado, ni disminuye el cansancio de la marcha. Pero el que camina con la luz de la linterna ve mejor cómo es la espesura de la senda, cuáles son los obstáculos del sendero y disfruta de lo bello que hay en el camino. Su marcha adquiere seguridad. Es cierto que el peso de la linterna es un añadido al equipaje; y es cierto también que las sombras producidas por la luz pueden hacerle cambiar algo la visión de la realidad, pero gracias a la linterna podrá caminar él más firme, evitar tropiezos y ayudar a los que con él caminan sin linterna”.

Nunca supo la seño si todos sus alumnos entendieron el símil de la linterna con la fe y si todos valoraron la luz de la linterna como el texto afirmaba.

Señor Jesús:

Nosotros somos de los caminantes nocturnos con linterna.

Gracias, por el don inmenso de la fe.

Ayúdanos a no guardarnos la linterna para nosotros solos, sino que seamos capaces de alumbrar también con ella a cuantos encontremos en el camino.

Te pedimos hoy por los hombres y mujeres que caminan por la vida sin la luz de la fe y especialmente por los políticos que pretenden iluminar el camino de sus ciudadanos sin poseer ellos linterna.