
Un camaleón dijo a un sapo:
“Cada uno tiene sus razones en la vida. Yo siempre estoy cambiando de color para no ser atrapado. Tú nunca cambias…”
El sapo respondió:
“Creo que estamos igualmente equivocados los dos. No cambiar nunca tampoco es bueno”.
¡Qué triste es encontrarse personas que, como el camaleón, tiene muchas caras, que no son sinceras, que dicen buenas cosas a la cara y, cuando te vuelves, te critican y te ponen verde! Tampoco es bueno ser como el sapo; incapaz de cambiar en nada, aunque las cosas vayan mal.
El mejor amigo es el que siempre es auténtico, aunque a veces lo que nos dice nos duela. Si de verdad te interesa mejorar y tener muchos amigos, intenta vivir de forma auténtica, sin falsear ante los demás. Jesús se caracterizó por decir siempre la verdad.
¿En qué consiste en ser auténtic@s?
¿Eres sincer@? ¿Crees que l@s amig@s se pueden fiar siempre de ti?
PADRE NUESTRO

