
Señor, ayúdame a ser amigo de todos,
que sepa atender sin cansarme,
que acoja con bondad,
que dé con amor,
que escuche infatigablemente,
Un amigo que todos estén seguros de encontrar
en el momento necesario.
Y a la que se pueda acudir cuando se quiera,
a ofrecer una amistad serena,
a irradiar una paz gozosa, tu paz Señor.
Haz que esté siempre disponible y acogedor,
sobre todo, para los más débiles y necesitados.
Así, sin emprender obras extraordinarias,
podré ayudar a que los demás te sientan más cercano,
Señor de la ternura.
