
ESCUCHAR A DIOS
Dije al almendro: ¡Háblarne de Dios!,
y el almendro floreció.
Dije al pobre: ¡Háblame de Dios!,
y el pobre me ofreció su capa.
Dije al amigo: ¡Háblame de Dios!,
y el amigo me enseñó a amar.
Dije a la madre: i Háblame de Dios!,
y la rnadre me dio un beso en la frente.
Dije al enernigo: ¡Háblame de Dios!
y el enemigo me tendió la rnano.
La cuaresma es un tiempo que los cristianos debemos vivir con especial intensidad, porque Dios nos llama a ser mejores. ¿No oyes su llamada? Hay muchos signos en nuestro alrededor que nos hablan de Dios.
- ¿Podríamos añadir algún verso a este poema?
Si alguien nos pidiera que le habláramos de Dios, ¿qué haríamos?
