
Dicen de Jesús, que comía y bebía con la gente más rara y más indeseable posible. En una de estas comidas, está invitado por un tal Mateo que es recaudador de impuestos; vamos un tipo que pide dinero a los demás para dárselo a otro. Vamos un trabajo “no muy valorado”. Y estas comidas y estas amistades a Jesús le salían caras. En seguida tenía a otros tantos criticándole por esas compañías, por esas personas y por relacionarse con ellos.
Y es aquí cuando Jesús lanza esta frase de la que tomo la idea de hoy. No necesitan médicos los sanos sino los enfermos. Y es ahora cuando te pido pensar. Ciertamente Jesús sabía quién necesitaba más de su compañía.
Hoy te invito a hacer algo similar. Piensa quién de la gente que está a tu alrededor necesita más de tu compañía, de tu conversación o simplemente de hacerte cercano y que sepa que estás ahí. Creo que es un buen ejercicio de “curación” que trates de ver quién necesita más de tus “servicios” como médico; y que sepas que en más de una ocasión podemos hacer de Jesús en nuestras vidas. Te animo a ello.
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PADRE NUESTRO…

