
Somos los muchachos de la tierra
que vamos por el mundo con las manos unidas,
porque no queremos que otra guerra
envenene la noche y ensangriente los días.
Por eso, Señor del Universo, te pedimos:
victoria sobre el hambre
que impide a tantos pueblos bendecir su pan de cada día,
victoria sobre el oro
constructor de ciudades sin alma
mientras los campos quedan estériles,
victoria sobre el vicio
que mata la cultura y envilece
el amor y la justicia para tantos muchachos
que siguen siendo buenos aun siendo olvidados.
Te pedimos la paz, la paz que tú prometiste
a todos los hombres de buena voluntad.
Si todos los hombres del mundo se diesen la mano

