TENTACIÓN

Cuentan de Santa Teresa de Jesús –no sabemos si será histórico o inventado- que cierto día el Demonio la visitó, para convencerla de que no era necesario que rezara tanto y llevara una vida tan sacrificada a favor de sus monjas del Carmelo Reformado. El Demonio le argumentó así: “Teresa, una de dos: o te vas a condenar o te vas a salvar. Si te vas a condenar, ¿para qué tanto rezar y esa vida tan sacrificada que llevas?: dedícate a la buena vida. Y si te vas a salvar, lo mismo: aunque no reces ni te sacrifiques tanto por tus monjas, te vas a salvar; de modo que dedícate, mujer, a la buena vida y no seas tonta. Y cuentan también, que Teresa, una mujer inteligente y valiente, le dio la vuelta al argumento así: “Mira, Demonio, una de dos: o me voy a condenar o me voy a salvar. Si me voy a condenar, tú estás perdiendo el tiempo ahora conmigo; dedícate a conquistar a otras personas, porque aunque tú no me tientes, me voy a condenar. Y si me voy a salvar, igualmente estás perdiendo el tiempo conmigo, porque por mucho que me tientes, me voy a salvar. Seguro que esta historia la inventó alguien que quería enseñarnos que siempre hemos de resistir las tentaciones.

Señor Jesús: Cuaresma es un tiempo para la conversión y preparación para la Pascua. Y todos necesitamos convertirnos, porque todos hemos caído más de una vez en la tentación. Ayúdanos a aprovechar esta llamada a la conversión y a preparar la Pascua. Te pedimos esta mañana por las personas y las comunidades que están viviendo con seriedad este tiempo de preparación para la Pascua de Resurrección.