TOMAR CONCIENCIA

Estaban los discípulos preocupados por el último libro que habían leído. Su autor defendía que hay que concienciar a todas las personas, pero no les había quedado muy claro si eso de concienciar era algo compatible con la libertad de quien va a ser concientizado o suponía una flagrante violación del derecho de cada uno a ser él mismo. Acudieron al Maestro, como siempre que eran presa de una duda, y éste sentenció: “Concienciar, bonita palabra, que quiere devolver al ser humano su propia dignidad y hacerle surgir la conciencia de que se debe ser protagonista de la propia vida. Pero, ¡atención muchachos!: concienciar una rosa no es convertirla en un clavel. Si alguien es clavel, no puede convertirse en rosa: su ser más profundo se estropearía. Pues bien, a las personas, como a las plantas, hay que regarlas y abonarlas, pero no cambiarlas en alguien distinto de quien está llamado a ser. Un concientizador sólo debe ayudar a cada persona a tomar conciencia de quien ella está llamada a ser”.

Señor Jesús: Andan sueltos por la vida muchos “concientizadores” que quieren hacernos a todos a su imagen y semejanza. En este mundo pluricultural es imprescindible aprender a vivir con convicciones, pero al mismo tiempo con un respeto total a los otros. Ayúdanos a perseguirlo y conseguirlo. Te pedimos por esos fanáticos y fundamentalistas que no admiten la pluralidad; y por quienes empeñan su vida a favor de una convivencia respetuosa y plural.