
¿Le echas una cucharada de entusiasmo a tu desayuno?
El entusiasmo es contagioso, se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso. Una persona entusiasta pone corazón en todo lo que hace. Con entusiasmo ponemos todas nuestras mejores cualidades en juego y damos lo mejor de nosotros.
Cuando estás junto a una persona entusiasmada con lo que hace te contagia ganas de hacerlo tú también.
¿Te sueles levantar por las mañanas dormido? Eso seguro. Pero ¿de mal humor y deprimido? Si es así te aconsejo que le eches una cucharadita de entusiasmo a tu desayuno. Ponte después una sonrisa de oreja a oreja y ya estás listo par empezar bien la jornada y para enfrentarte con energía a todo lo que se te ponga por delante.
¿Qué cómo se hace esto? Muy fácil. En cuando te vengan los primeros pensamientos del día, si son del tipo: Jo, qué asco, qué sueño, Jo, tengo que…puedes seguir con ellos y efectivamente tendrás un día asqueroso… o puedes cambiarlos antes de que sea tarde por otros del tipo: Bueno, tengo todo un día por delante para disfrutar y aprovechar… uhm, sé que me tengo que enfrentar a unas cuantas tareas duras pero ¡voy a poder con ellas! Va a ser un día pletórico… Y si piensas además que puedes aportar algo, que alguno te necesita este día y le vas a echar un cable, entonces ya es ¡la leche! ¡Vas a tener un día genial! Y a la noche vas a irte a la cama satisfecho.
Y todo con sólo una cucharadita de entusiasmo en el desayuno.
PADRE NUESTRO…

