
Gracias, Señor, por aquellos
que escuchan tu palabra
y la cumplen dando frutos de solidaridad.
Gracias, Padre bueno, porque
nos has creado para compartir.
Gracias porque estamos unidos
en la tarea de hacer de nuestro mundo
una casa común y un hogar para todos,
donde se comparta el pan y no haya fronteras.
